N ues t r o ll a m a m ien t o 5 No queremos una religión que procura mejorar el futuro de la humanidad solamente más allá de esta tierra, y que apacigua mientras tanto a la gente con mera espiritualidad. No. Nosotros y toda la humanidad necesitamos recibir ayuda aquí y ahora. Jesús busca transformar la totalidad de nuestro mundo, incluyendo lo económico, lo social y todos los demás aspectos de la vida. Sus mandamientos son prácticos: perdonar incondicionalmente; renunciar a todo tipo de violencia; permanecer fiel en el matrimonio toda la vida; vivir libre de las riquezas; servir como el menos privi- legiado y el más humilde; y renunciar todo poder sobre otras personas. Sus enseñanzas no son un ideal imposible, pero en realidad son buenas nuevas: que se puede vencer la desesperación y la muerte que rigen en esta época presente por medio de una vida según el amor perfecto. El mismo Jesús es quien realiza esto. En él, el Mesías, el reino de Dios ya ha comenzado en la tierra, y cuando él venga de nuevo, lo establecerá en toda su plenitud, redi- miendo toda la creación. Él promete: «Yo hago nuevas todas las cosas». La comunidad-iglesia 6 Vivir para el reino de Dios lleva a una vida en comunidad: la comunidad que es iglesia. Dios está reuniendo un pueblo aquí en la tierra para que pertenezca a su nueva creación. Él lo llama para formar una nueva sociedad que haga tangible su justicia y su paz. Entre estas personas, la propiedad privada se desvanece. Ellas están unidas por el vínculo de solidaridad e igualdad donde cada uno dice: Lo que tengo pertenece a los demás, y si alguna vez estoy en Jn 10:10 2 Cor 10:5 Mt 28:18 Jn 14:23–24 Lc 18:26–30 Lc 7:18–23 1 Jn 2:5–11 Lc 4:17–21 Mt 1:1–17; Jn 1:35–51 Rom 8:18–25; Ap 21:5 Is 65:17–25 1 Jn 4:20–21 Lc 13:34–35; Gn 12:1–3 Is 42:6–7; 60:1–3 2 Cor 3:5–6; 5:17–21 Lc 6:34–38 2 Cor 8:13–15 1 Jn 3:16–17; Dt 15:4–8