N ues t r o ll a m a m ien t o 7 necesidad, ellos me ayudarán. Luego las palabras de Jesús llegan a ser ciertas: «No os angustiéis, pues, diciendo: “¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?”, porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas». Tal pueblo surgió en Jerusalén durante el primer Pente- costés. Como se describe en Hechos 2 y 4, el Espíritu Santo descendió sobre los creyentes que se habían reunido después de la resurrección de Jesús, y nació la primera comunidad-iglesia. Y así como fue entonces, también será hoy en día donde el Espíritu es derramado sobre un grupo de personas. Serán llenas de amor por Cristo y entre sí mutuamente, y su comunión de amor les lleva a compartir sus bienes, talentos y vidas, dando testimonio con denuedo del evangelio. Este es nuestro llamamiento en la comunidad-iglesia. Somos una comunión de hermanos y hermanas, tanto solteros como casados, quienes somos llamados por Cristo a seguirlo juntos en una vida común, de acuerdo con el espíritu de la primera iglesia en Jerusalén. Deseamos permanecer firmes en este llamamiento toda nuestra vida. Por este motivo, gustosamente renunciamos a toda propiedad privada, pertenencias personales, apegos mundanos y honores. Nuestra vocación es una vida de servicio a Dios y a la humanidad, entregando libre y totalmente nuestra fuerza de trabajo y todo lo que somos y tenemos. Mt 6:31–33 Hch 2:38–39; Jl 2:28–32 Ez 36:24—37:28 Hch 4:31 Jn 15:16 Ef 4:1–3 Mc 10:28–31; Flp 3:12–16 Lc 9:57–62; 1 Jn 2:15–17 Mt 22:37–40 Rom 13:8–10; Gál 5:13–14