F U N D A M E N T O S 12 11 ¿Qué significa ser pacificadores? Jesús nos instruyó: ama a tus enemigos, haz bien a quienes te odian, ora por aquellos que te persiguen, y perdona así como necesitas ser perdo- nado. Él enseñó: no resistas a aquellos que te maltratan, más bien déjate golpear de nuevo en lugar de dar golpe por golpe. Él rechazó el poder político cuando se lo ofre- cieron y rehusó defenderse con fuerza, más bien dejó que lo mataran. Nosotros debemos hacer lo mismo. El camino de la paz exige respeto a toda vida, sobre todo a cada vida humana, ya que toda persona es hecha a imagen de Dios. La palabra de Cristo y su ejemplo, como está afirmado por la enseñanza de la iglesia primitiva, nos prohíben quitar la vida humana por cualquier razón, directa o indirectamente, bien sea en guerra o en defensa propia, por medio de la pena de muerte o por cualquier otro medio, incluyendo la eutanasia o el aborto.* Como objetores de conciencia, no aceptamos alistarnos en el servicio militar de ningún país, ni siquiera como no combatientes. Tampoco apoyamos, mediante nuestra ayuda o consentimiento, las acciones bélicas o el uso de fuerza letal por parte de otras personas. Rehusamos ejercer el poder gubernamental sirviendo en altos cargos o en posiciones tales como jueces o jurado, es decir, ser investidos con poder sobre la vida, la libertad o los derechos civiles de otra persona.† De igual manera, en * Véase por ejemplo la Didaché, 1.1–4, 2.2, 3.2 (ca. 60–110 d. C.); Atenágoras de Atenas, Presbeiva (Legatio), cap. 35 (ca. 176–180 d. C.). † Peter Walpot, «Artículo 4: Respecto a la espada», en El gran libro de artículos (Großes Artikelbuch, ca. 1577). Mt 5:38–48 Éx 23:4–5 Mt 18:21–35 Lc 6:27–36 Lc 4:5–8 Jn 18:36 1 Pe 2:20–25 Gn 1:26–27; 9:5–6 Mt 26:50–54 Rom 13:9–10 2 Cor 10:3–4 St 3:18 1 Tes 5:15 Lc 12:13–14