F U N D A M E N T O S 14 absoluto de justicia: la justicia del reino de Dios.* La iglesia tiene que ser testigo ante el estado, sirviéndole como su conciencia, ayudándole a distinguir el bien del mal, y recordándole no propasarse de los límites de su autoridad asignada por Dios. 13 Sostenemos el camino del amor no violento y del perdón incondicional. Esto no es un pacifismo de alejamiento o cobardía. Jesús nos llama a ser embajadores de paz, aun con el riesgo de muerte o deshonra. Oponerse a la guerra es solo el primer paso; buscamos edificar una vida que descarte la ocasión de guerra venciendo las raíces de sus causas: injusticia, odio y codicia. Queremos usar nuestra vida para anticipar el reino pacífico ya anunciado por los profetas, el cual transformará no solo a las personas sino también a toda la sociedad humana y aun a toda la naturaleza: Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro, el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte, porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar. * Eberhard Arnold, La revolución de Dios (charlas y escritos 1915–1935; God’s Revolution, 1984; publicado en español 2013). 1 Re 18:1–19 Hch 4:18–20; 22:22–29 Mt 14:1–12 Mt 6:14–15 Heb 10:32–39 St 3:13—4:12 Mi 4:1–5 Is 65:17–25; Os 2:18 Is 11:6, 9