N ues t r o ll a m a m ien t o 15 La justicia y las obras de misericordia 14 Trabajar para el reino pacífico de Dios significa esforzarse por su justicia. ¿Qué exige esta justicia de nosotros? Exige que pongamos en práctica el amor a Dios y el amor al prójimo. 15 El amor al prójimo significa una vida totalmente dedicada al servicio. Esto es lo opuesto a toda búsqueda egoísta, incluso el dedicarse uno a la salvación personal. Nosotros vivimos en la comunidad-iglesia porque nosotros mismos tenemos que preocuparnos por las necesidades de todo el mundo. Cada uno de nosotros reconoce que comparte la culpa y el sufrimiento de la humanidad, y tenemos que responder por medio de una vida dedicada al amor. «Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos, pues esto es la Ley y los Profetas». 16 El amor al prójimo significa hacer las obras de misericordia ordenadas por Cristo: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar alojamiento al extranjero, vestir al desnudo, socorrer al pobre y visitar a los enfermos y a los que están en la cárcel: «De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis». Como los primeros cristianos, vemos la piedad como falsa a menos que se pruebe auténtica por medio de acciones concretas de justicia social. 17 El amor al prójimo significa que mantenemos una puerta abierta. Las bendiciones de una vida en comunidad con hermanos y hermanas están disponibles para todas Mt 6:33; Is 42:1–4 Is 58; Mi 6:6–8; 1 Jn 4:19-21 Lc 10:25–37 Jn 13:12–17; Gál 5:13 Gál 6:9–10 1 Cor 13:1–3 Jn 1:29; 3:16–17 Rom 3:9, 23 Rom 13:8–10; Gál 5:6 Mt 7:12 Mt 25:31–46 Dt 15:1–11; 24:10–22 Mt 25:40 St 1:27 Dt 10:12–21; Sal 112 Heb 13:2 Lv 19:33–34