F U N D A M E N T O S 18 como grupo sino a la causa de Cristo en la comunidad- iglesia.* En esto seguimos el ejemplo de Cristo y su comunidad itinerante de discípulos, quienes guardaban una bolsa común. 19 El amor al prójimo exige que seamos solidarios con los maltratados, los sin voz y los oprimidos. Estamos compro- metidos a confrontar los errores públicos y privados con denuedo, apoyados en la autoridad del evangelio, tal como lo hizo Jesús. Él mismo nació en la pobreza y sufrió la muerte como un criminal. Su reino es especialmente para los pobres y humildes, y él promete que cuando regrese, los últimos serán primeros y los primeros serán últimos. Jesús declara: «El espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor». Somos llamados a ayudarle en su obra de redención, haciendo que la justicia tenga su victoria. La proclamación del evangelio 20 Después de su resurrección, Jesús comisionó a sus discípulos para anunciar el evangelio del reino de Dios: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bauti- zándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu * Peter Walpot, «Artículo 3: Entrega verdadera y comunidad cristiana de bienes», en El gran libro de artículos (Großes Artikelbuch, ca. 1577). Jn 12:6; 13:29 Is 58:6–10; Pr 14:31; 19:17 Sal 72:1–4; 146:1–10 Lc 13:31–32 Mt 23:13–36 Lc 1:46–55 Mc 10:31 Lc 4:18–19 nvi Is 61:1–4 Mt 12:20; Is 42:1–4 Mc 16:15–18 Mt 28:18–20