N ues t r a he r en c i a 25 reclusión de sus miembros de nacionalidad alemán o salir del país. Decididos a permanecer juntos, casi todos los miembros de la comunidad —mayormente europeos provenientes de ciudades— emigraron a Paraguay. Allá estuvieron los próximos veinte años como pioneros agri- cultores en un clima difícil y desconocido, y además, entre tanto, fundaron un hospital que sirvió a miles de pacientes locales. Tres miembros permanecieron en Inglaterra y en poco tiempo levantaron una nueva comunidad con la incorporación de docenas de nuevas personas que conti- nuaban llegando. En 1954 se fundó la primera comunidad estadounidense, en el pueblo de Rifton, Nueva York. Hoy en día hay comu- nidades Bruderhof en los Estados Unidos, el Inglaterra, Alemania, Paraguay y Australia. Nuestros precursores 25 Miramos a la primera iglesia fundada durante Pentecostés en Jerusalén* como nuestro ejemplo. Allí el Espíritu obró con un poder único, guiando a los cristianos a compartir todo lo que tenían, servir a los pobres de la ciudad y a predicar con denuedo el evangelio. Creemos que la comunidad de vida y la enseñanza de esta primera iglesia demuestran lo que es la voluntad de Dios para la humanidad. La iglesia en Jerusalén fue finalmente dispersada por la persecución. No obstante, su espíritu no pudo ser apagado y siguió vivo aún después de la muerte de los apóstoles, * Eberhard Arnold, Los primeros cristianos después de la muerte de los apóstoles (Die ersten Christen nach dem Tode der Apostel, 1926). Hch 2—7