F U N D A M E N T O S 26 como lo atestigua la muerte de los primeros mártires cristianos. Afirmamos la regla de fe de la iglesia primitiva y valoramos su testimonio, incluyendo la Didaché y los escritos de los Padres de la iglesia tales como Clemente de Roma, Hermas, Ignacio, Justino, Tertuliano y Orígenes. 26 Desde entonces, a través de los siglos, el testimonio apostó- lico de la comunidad-iglesia ha brillado de forma repetida. Aunque muchas veces ha sido reprimido u olvidado, ese testimonio una y otra vez ha resurgido en nuevos lugares y bajo nuevas formas. Apareció en los movimientos monás- ticos desde el tercer siglo en adelante, de manera notable entre los Padres del desierto, en la comunidad alrededor de Agustín de Hipona y en la cristiandad céltica. Apareció en las comunidades cristianas itinerantes de la Edad Media, entre los valdenses, las beguinas y los begardos y entre los seguidores de Francisco de Asís y Clara de Asís. Y estuvo allá entre los anabautistas radicales así como también entre los primeros cuáqueros o Sociedad de Amigos en tiempo de George Fox. También estuvo presente en la iglesia morava de Zinzendorf y se puede ver en muchos otros movimientos hasta el día de hoy. Además de estas comunidades-iglesias, el testimonio de otras personas, hombres y mujeres de Dios, es también importante para nosotros. En estos se incluyen a los místicos medievales Tomás de Kempis y el Maestro Eckhart por su discipulado del corazón; Juan Wycliffe y Juan Hus en su valentía por el evangelio; Martín Lutero en los comienzos de su experiencia de la gracia inmerecida; y artistas inspirados como Bach y Handel cuyas obras, como