N ues t r a he r en c i a 29 conocidos en Alemania. Ambos se acercaron a todas las preguntas de la vida —ya fueran las necesidades perso- nales de aquellas personas que aconsejaban o los muy extensos males sociales o políticos— con la convicción de que Jesús es victorioso. Ellos esperaban fervientemente que el reino de Dios pronto fuera una realidad en la tierra, trayendo redención no solo a los pocos elegidos sino a toda la humanidad. La actitud valiente de fe de los Blumhardt y sus expec- tativas del reino de Dios continúan inspirándonos y guiándonos* en el presente. 30 Los movimientos juveniles europeos (1896–1925). Nuestra comunidad se fundó en medio de una ola de movimientos juveniles que barrió a Alemania, Austria, Polonia y Suiza en los años que precedieron el surgimiento del nacional socialismo. Aunque la juventud en estos movimientos sostenía diversos puntos de vista políticos y religiosos, compartía ciertas convicciones comunes. Ellos rechazaron el materialismo y las formalidades basadas en conven- ciones sociales y de clases en favor de la genuinidad, libertad, igualdad y sencillez. Amaron el excursionismo, la naturaleza al aire libre, la cultura popular y la vida en el campo. Muchos de ellos fueron pioneros de nuevos acer- camientos a la educación y al trabajo, e —influidos por el filósofo judío y pacifista Gustav Landauer— vieron la comunidad como la respuesta a la pobreza y a la nece- sidad social. Al principio de la década de 1920, los ideales * Friedrich Zündel, Johann Christoph Blumhardt: su vida (Johann Christoph Blumhardt: ein Lebensbild, 1882); Christoph Blumhardt y su mensaje (Christoph Blumhardt und seine Botschaft, 1938). Col 2:13–15 Hch 2:17–21 Jl 2:28–32 Ap 21:3–5