F U N D A M E N T O S 32 votos nos entregamos a Cristo con todo lo que tenemos y somos, haciendo un pacto de fidelidad con Dios y con los compañeros miembros, a los cuales nos referimos como hermanos y hermanas. Un compromiso para toda la vida es parte integral de nuestra vocación: estamos convencidos que Cristo mismo nos ha llamado a servirlo de esta manera particular, con estos hermanos y hermanas específicos, sin importar las consecuencias, venga lo que venga. No podemos sepa- rarnos el uno del otro, ya que «así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros». Nuestra promesa de fidelidad es lo que hace posible la confianza mutua. La opción de ser miembro está abierta a toda persona que ha recibido el llamado al servicio de Cristo en comunidad con hermanos y hermanas y que desea seguir este llamado con nosotros. Para hacer los votos, la persona candidata debe haber alcanzado la edad de veintiún años, entendido las enseñanzas de Cristo, recibido el bautismo de creyente, afirmado todos los puntos del Credo de los Apóstoles y del Credo Niceno y ser aceptado por la comunidad-iglesia después de un tiempo de prueba y discernimiento. 34 Las personas que buscan ser miembros deben hacerlo movidas solo por el amor a Cristo. Su vocación llegará a ser clara a ellas solamente en la medida en que obedecen a Cristo en las cosas del diario vivir, siguiéndolo paso a paso en el camino del discipulado. 2 Tim 4:6–7 Dt 6:4–9; 11:13–14 Mc 3:31–35 2 Pe 1:3–11 Ef 4:1–3 Rom 12:4–5 1 Jn 4:1 Jn 21:15–19; Flp 3:7–11