F U N D A M E N T O S 34 Ninguna persona se debe unir por motivos de seguridad personal. Los huteritas del siglo XVI advirtieron a aquellos que llegaron a ellos: «Cada persona debe primero consi- derar con cuidado el costo de lo que tiene que abandonar […] Aquellos que han de entrar al servicio de Dios deben estar preparados para ser atacados y morir por la verdad y por el nombre de Cristo, si ello es la voluntad de Dios, por agua, fuego o espada. Por ahora tenemos casa y abrigo, pero nosotros no sabemos qué vendrá hoy o mañana. Por lo tanto, nadie debe unirse con pretexto de mejores tiempos. Al contrario, cada uno debe estar preparado para soportar el mal y el bien con todos los creyentes».* 36 Una persona llega a ser miembro por etapas: Los huéspedes son bienvenidos entre nosotros a discreción de la comunidad, sin importar si están interesados o no en ser miembros. Aquellos que deseen permanecer por más tiempo para buscar si Dios les ha llamado a este camino de vida, pueden pedir quedarse como novicios. Si la comu- nidad-iglesia está de acuerdo y la persona interesada tiene dieciocho años de edad o más, es aceptada en el noviciado por un tiempo de discernimiento y de prueba. Novicios son todos aquellos que tienen dieciocho años o más (bien sea que estén bautizados o no) quienes han soli- citado formar parte de la vida comunitaria. Los novicios participan plenamente en la vida diaria de la comunidad- iglesia, pero no en las reuniones de los miembros. Ellos * «Diez puntos: lo que es la iglesia de Dios y cómo uno ha sido guiado a ella», enseñanza de la iglesia incluida en la instrucción bautismal huterita conocida como el Taufbüchlein (ca. 1528–1600). Lc 9:57–58; 2 Cor 6:4–10 Lc 14:26–33 Mt 5:11–12; Jn 15:20 1 Pe 4:1 Flp 1:29–30; 2 Tim 3:10–13