E l o r d en d e nues t r a iglesi a 35 deben respetar y apoyar el orden y el espíritu de nuestra vida en común durante su permanencia con nosotros. Su noviciado puede ser largo o corto, no implica ningún compromiso de vinculación en cuanto a la posibilidad de ser miembro, y cualquiera de las partes puede darlo por finalizado en cualquier momento. El noviciado es una oportunidad para los novicios de profundizar su vida de fe. Por medio de la oración y del trabajo físico e intelectual, deben buscar, junto con nosotros, la voluntad de Dios. Al igual que los miem- bros, deben dedicar sus talentos y fuerzas de trabajo a la comunidad-iglesia, sin tener derechos ni recibir remunera- ción por su trabajo o ingresos perdidos. De igual manera tampoco tienen derecho a la devolución de alguna posesión que hayan contribuido a la comunidad. Hasta que sean aceptados como miembros, los novicios retienen el título de propiedad de cualquier posesión que no haya sido entregada expresamente, pero tienen que informar sobre sus asuntos temporales y deben hacer arreglos con la comunidad la manera en que estos deben ser adminis- trados durante su noviciado. 37 Los novicios que han llegado a estar seguros de su llamamiento, han recibido el bautismo de creyentes y tienen veintiún años de edad o más, pueden declarar a la comunidad-iglesia su solicitud de hacer los votos de por vida para ser miembros. Antes de hacer los votos, los candidatos primero tienen que arreglar todos sus asuntos del mundo. Tienen que deshacerse de sus posesiones en obediencia al evangelio, Mt 7:7–11 Lc 12:32–34; 18:22–30