F U N D A M E N T O S 36 de tal manera que en el momento de hacer los votos, no posean absolutamente nada: «porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el producto de lo vendido y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad». Nuestra preocupación no es el dinero ni los bienes, sino corazones temerosos de Dios. El ser miembro en otra iglesia o deno- minación tiene que terminar. Además, los candidatos tienen que exponer completamente su historia personal, incluyendo las deudas y los compromisos pendientes; negocios censurables, convicciones criminales o actos punibles por la ley; y obligaciones vinculantes con alguna persona, incluyendo los hijos, el cónyuge o pareja actual o anterior. Si al entrar como miembro, deliberadamente se esconden tales asuntos o se guardan algunas posesiones se comete un grave pecado de engaño. Si la comunidad-iglesia discierne que dicha solicitud está basada en un claro llamado de Dios, puede tomar la deci- sión de recibir al candidato como miembro. Los votos como miembro se toman en una celebración de la comu- nidad-iglesia donde los votos se declaran públicamente. Nuestros votos 38 El acto de hacer los votos es un signo de entregarse completamente y vincularse sin reservas al servicio de Cristo en la comunidad-iglesia. Por medio de este acto solemne y público nosotros nos comprometemos a no reclamar en adelante nada para nosotros mismos, por el amor de Cristo. Nuestro ejemplo es María, la madre de Hch 4:34-35 Heb 12:28–29 Hch 5:1–11 Lc 14:33; Nm 14:24 Hch 4:32–33; Flp 3:7–9 1 Tim 6:11–12