E l o r d en d e nues t r a iglesi a 39 En consecuencia, si un miembro se desvincula de nuestra comunión, la comunidad-iglesia no tiene la obligación de devolverle ninguna propiedad ni de remunerarlo por sus trabajos ni por ninguna otra cosa que haya contribuido mientras vivía dentro de la comunidad. Hacerlo sería violar el voto de renunciar a todas las posesiones. Para cualquier persona que esté dudando de tal compromiso es mejor que se abstenga, guarde lo que es suyo y que nos deje en paz. Ya que nosotros somos responsables ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas por nuestros votos, nadie debe permanecer en nuestra comunidad-iglesia si no lo hace «con gozo y en el deleite de su alma».* Los miem- bros que dejan nuestra comunión son provistos de un apoyo de transición. Esta ayuda no es un derecho sino que se ofrece a discreción de la comunidad-iglesia, como una expresión de su continuo amor. La responsabilidad de ser miembro 42 La comunidad-iglesia se hace manifiesta a través del cuerpo de todos los miembros a nivel mundial por razón de sus votos de por vida. Ante este cuerpo son responsa- bles cada miembro y cada comunidad local. En todo lo que ella hace, debe actuar con la más profunda reverencia al Espíritu Santo y al misterio de la iglesia de Cristo. La convocatoria de este cuerpo es llamada una «reunión mundial de miembros». * «Diez puntos: lo que es la iglesia de Dios y cómo uno ha sido guiado a ella», enseñanza de la iglesia incluida en la instrucción bautismal huterita conocida como el Taufbüchlein (ca. 1528–1600). Lc 9:62 Lc 14:28–33 Hch 2:46–47 1 Cor 12:12–13 Hch 15:1–35 Ef 3