F U N D A M E N T O S 48 fruto de la unidad del cuerpo de Cristo, del cual buscamos pertenecer. Ella se consigue al escuchar juntos al Espíritu de Dios, que comunica el mismo mensaje a todos los que desean oírle, tanto en los asuntos prácticos como también en los asuntos espirituales. Por eso rechazamos la toma de decisiones por voto democrático o congregacional. El precepto de opiniones humanas, sea de mayoría o de minoría, es el enemigo del precepto del Espíritu Santo, y por consiguiente el sistema de control y equilibrio de fuerzas característico del gobierno representativo no es compatible con el reino de Dios. 57 La unanimidad en el Espíritu no es conformidad. No puede ser elaborada por medio de la formulación de consenso, persuasión o presión. En nuestra experiencia, la disensión de una sola voz se ha comprobado a veces ser profética. Los miembros deben ser capaces de expresar libremente lo que piensan, especialmente en cuestiones de conciencia. Una falsa unanimidad alcanzada por confor- mismo o miedo aleja al espíritu de Cristo. Si estamos incapaces de llegar a un acuerdo, la razón puede ser simplemente que el momento no está todavía propicio para una decisión, o puede ser que algunos miem- bros se sientan diferentes en algún asunto particular de conciencia. En este caso, el asunto deberá dejarse abierto por el momento. Entonces, el Espíritu nos debe llevar a una convicción común la cual cada persona puede aceptar de manera natural y de corazón. Jn 16:13 1 Cor 1:10–17 Rom 12:3–8; 1 Pe 4:10–11 Rom 14; 1 Cor 8 Flp 3:15–16