E l o r d en d e nues t r a iglesi a 49 Por otro lado, la falta de unanimidad puede ser causada por algo bien concreto que nos impide oír juntos la voluntad de Dios, por ejemplo: la vanidad herida, envidias escondidas, egoísmo o arrogancia por parte de muchos o de pocos. En este caso, estos estorbos tienen que ser reconocidos y subyugados, para que así no lleguemos a ser culpables de desobedecer al Espíritu por nuestras mezquindades humanas. 58 Las comunidades locales son autónomas en la dirección de su administración día a día. Sin embargo, están vincu- ladas con las comunidades hermanas alrededor del mundo. Le encargamos a cada coordinador pastoral el cuidado de las comunidades dentro de la región que le ha sido asig- nada, y al pastor principal la supervisión general de todas las comunidades, superado solamente por la autoridad del cuerpo de miembros reunido a nivel mundial. El pastor principal es el portavoz autorizado del cuerpo de miem- bros. Él cumplirá con las decisiones de las comunidades locales que tienen cierto peso, aunque él pueda objetarlas o aún dejarlas de lado hasta que el cuerpo de miembros haya considerado la cuestión. Cada miembro tiene la libertad de traer sus preocupaciones directamente al coordinador pastoral regional o al pastor principal en cualquier momento. No hay ley sino la del amor 59 No hay más ley que la del amor.* El amor es el gozo en los demás. Para preservar este amor, Cristo nos enseña a * La regla de la casa de la primera comunidad Bruderhof en Sannerz, Alemania (1925). Tit 1:10–14 1 Tes 5:19; Ef 4:29–30 2 Cor 8 Mt 22:35–40; 2 Jn 5:6 St 2:8; Gál 5:14