E l o r d en d e nues t r a iglesi a 51 Si dos personas son incapaces de hacer las paces por sí mismas, es indispensable dar el paso siguiente que Jesús estableció en Mateo 18: primero traer una o dos personas para ayudar; y entonces, como último recurso, presentar la situación delante de la iglesia para que por su autoridad la situación sea resuelta. De acuerdo con la enseñanza de Cristo, cualquiera que se niega a este nivel escuchar aún a la iglesia congregada, debe alejarse y seguir su propio camino. De igual manera, si hay división en la comunidad-iglesia o abuso de autoridad por su dirección, si es necesario, el asunto será traído delante del cuerpo mundial de miem- bros para una resolución definitiva, con la oración que el Espíritu pueda guiar a la clarificación, al arrepentimiento y al amor renovado. Todo conflicto en el seno de la comu- nidad-iglesia puede y debe arreglarse de esta manera. En armonía con la Escritura, los conflictos nunca deben ser llevados ante ningún árbitro o mediador fuera de la comu- nidad-iglesia, y por cierto, nunca a un tribunal judicial.* * Un acto criminal por alguna persona que resida en un Bruderhof no es un asunto interno de la iglesia, y estará sujeto a la autoridad legítima del estado. Mt 18:17–18 Rom 16:17–20; 1 Cor 1:10–13 1 Tim 5:19–20 Mt 5:25–26; 1 Cor 6:1–8