F U N D A M E N T O S 54 e ilustrando la obra de Cristo. Ellas son sellos de auto- ridad que él dio a la iglesia al confiarle las llaves del reino. Debemos abordarlas solo con suma reverencia. El bautismo 62 El bautismo es un mandamiento de Cristo: «Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado». En obediencia a esta comisión, la comunidad-iglesia ofrece el bautismo a toda persona que cree en el evangelio de Jesucristo y cuyo arrepentimiento sale del corazón, dando fruto en obras. Para recibir el bautismo de creyente, insti- tuido por Cristo para el perdón de los pecados, la persona tiene que haber alcanzado la edad de responsabilidad. Toda persona que ha sido comisionada por la comunidad- iglesia puede bautizar a la gente como lo hizo Juan Bautista: «con agua». Luego impondrá sus manos sobre los nuevos bautizados y orará que Jesús los llene con «el poder de lo alto», con el Espíritu Santo. 63 La forma del bautismo fue establecida por Cristo mismo: lavamiento con agua en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La inmersión en agua simboliza morir, renacer y resucitar con Cristo a una vida nueva de justi- ficación, a través de la victoria de Cristo en la cruz. El derramamiento de agua simboliza el quitar los pecados y derramamiento del Espíritu Santo. Mt 16:19; 18:18–20; 1 Cor 11:27–32 Heb 10:19–25, 12:28–29 Mt 28:19–20 Mc 16:15–16; Hch 2:38–41 Mt 3:7–8; Hch 26:19–20 Rom 1:16 Mt 3:1–11 nvi Lc 24:49; Hch 10:44–48 Mt 28:19 Rom 6:1–14; Gál 2:20 Mt 3:11; Hch 19:1–7; 22:16