L a s a c c iones s a g r a d a s d e l a iglesi a 61 la iglesia. Es un tiempo de reflexión silenciosa cuando la persona se retira de su participación plena en la vida en común. En el silencio, uno se libera de las preocupaciones de cada día y el corazón se aquieta. Es una oportunidad para limpiar nuestra conciencia de todo lo que la aflige y para presentarnos delante de Dios. Durante este tiempo, la comunidad-iglesia muestra su redoblado amor para aquellos en disciplina, cuidando por sus necesidades prácticas con especial consideración y guardándolos constantemente en sus oraciones. Pues cada uno de nosotros compartimos con ellos la necesidad del juicio y del perdón de Dios. Entendida correctamente, la disciplina en la iglesia es una gracia, una señal de la misericordia de Dios y un acto de esperanza. En nuestra comunidad-iglesia el don de la disci- plina es otorgado solo a aquellas personas que lo desean y lo solicitan. No es un castigo y no tiene nada que ver con el rechazo, la expulsión o cualquier clase de coerción. Abusar de la disciplina para tales propósitos es un pecado. Más bien, los miembros que toman un tiempo de disciplina siguen siendo nuestros hermanos y hermanas, y continúan siendo miembros en buena relación.* Al buscar arrepenti- miento ellos rinden un servicio a Cristo y a su reino. * Por contraste, una persona no arrepentida que rechaza la ayuda de la comunidad-iglesia, mientras persiste en el pecado, no se le puede otorgar la disciplina de la iglesia. En tal caso, según las instrucciones de Cristo en Mateo 18, la comunidad-iglesia necesitaría finalmente separar sus caminos de la persona interesada. Para un miembro esto resulta en pérdida del derecho de ser miembro en buena relación (véase la sección 45). Dicha separación no es una forma de disciplina de la iglesia, sino más bien un reconocimiento de la comunidad-iglesia que es imposible una comunión continuada. La comunidad-iglesia seguirá en oración por la persona con una constante esperanza en la reconciliación. Sal 62:1–2; 131 Jl 2:12–13; Ez 36:25–27 Lc 15:22–24; Gál 6:9–10 Lc 18:9–14; 1 Pe 5:5–7 Heb 12:3–13 2 Tes 3:15 Ap 2—3