L a s a c c iones s a g r a d a s d e l a iglesi a 65 solo con la bendición de la comunidad-iglesia. Cada uno de nuestros matrimonios debe estar fundado en compartir la fe en Cristo y la dedicación a su servicio. En la boda, la novia y el novio prometen nunca seguir a su pareja en algo que esté mal, sino situar la obediencia a Cristo y a su iglesia por encima del vínculo del uno con el otro. Esta promesa protege los fundamentos sobre los cuales el matrimonio se edifica. 82 El Nuevo Testamento habla de la unión de la novia y el novio como un misterio sagrado, un símbolo del amor de Cristo por la iglesia. Jesús mismo compara el reino de Dios con un banquete de bodas. Aquí echamos un vistazo al profundo sentido del matrimonio: como una señal indi- cando la venida del reinado perfecto de amor de Cristo. 1 Cor 7:39; 2 Cor 6:14–18 Ef 5:21 Lc 14:26 Ef 5:31–32 Os 2:14–23 Mt 22:1–14; 25:1–13 Ap 19:6–7