L a v i d a en c o m uni d a d 75 enfermos, discapacitados, aquellos con enfermedades mentales y emocionales y los que están solos. Entonces la promesa de Jesús se hará realidad: quienquiera que haya dejado la familia y el hogar por su causa recibirá en cambio «cien veces más ahora en este tiempo: casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras». 94 Damos gracias por la ayuda que Dios nos da a través de la ciencia médica para preservar la vida y aliviar el sufri- miento. Nosotros buscamos asegurar que se provea un alto nivel de atención médica para los hermanos, hermanas y niños de la comunidad-iglesia. Muchos de nuestros Bruderhof tienen doctores y dentistas quienes proveen atención profesional cuando esto es apropiado, o apoyan a los pacientes que requieren atención en un hospital. Al mismo tiempo, reconocemos los límites de la medi- cina, particularmente al final de la vida, y aceptamos que es Dios quien finalmente determina la duración de la vida. Si un hermano o hermana decide declinar una interven- ción médica agresiva, por ejemplo, cuando se enfrenta una enfermedad terminal, se respeta su decisión. Más que nunca, la persona es rodeada con las oraciones, el cuidado y el apoyo de hermanos y hermanas. 95 Cuando hay un fallecimiento en nuestras comunidades, los hermanos y hermanas velan en torno a la persona falle- cida durante el tiempo previo al funeral, y mientras vienen a despedirse todos aquellos que puedan hacerlo. Luego la comunidad-iglesia se reúne para dar el último servicio de amor: llevar el cuerpo a uno de nuestros cementerios y ponerlo a descansar hasta el día de la resurrección. Flp 2:25–30 Mc 10:28–31 Mt 6:27 Job 1:20–21; Dt 32:39 1 Cor 15:51–57