L a v i d a en c o m uni d a d 77 98 Hombres y mujeres solteros forman parte integral de nuestra vida en común. A las personas solteras que viven lejos de sus familiares se las invita a compartir con alguna de las familias de la comunidad las comidas diarias, los fines de semana y las festividades, como la Navidad. Tenemos respeto por la tarea de aquellos miembros que permanecen solteros, bien sea por preferencia o por las circunstancias. Tienen un noble llamado en el servicio del amor, ya que ellos pueden desinteresadamente dar a los demás de una manera muy especial. En su vida de castidad, estas personas dan un testimonio visible del llamado de Jesús a la pureza de un corazón íntegro, dando testimonio de la plenitud de vida que proviene de dejarlo todo por él. 99 Jesús amó a su madre y a sus hermanos, sin embargo declaró con palabras fuertes que la obediencia al evan- gelio debe ser primero, antes que los vínculos familiares: «Mientras él aún hablaba a la gente, su madre y sus hermanos estaban afuera y le querían hablar. Le dijo uno: “Tu madre y tus hermanos están afuera y te quieren hablar.” Respondiendo él al que le decía esto, dijo: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: “Éstos son mi madre y mis hermanos, pues todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”». Ofrecer lealtad a Jesús sobre todas las cosas puede ser difícil, pero sus palabras no se pueden ignorar. Las rela- ciones familiares, dentro o fuera de la comunidad, no deben apartarnos de seguirle a él. 1 Cor 7:25–40 1 Tim 5:9–10 Mt 19:10–11 Mc 10:28–30 Jn 19:25–27 Lc 14:26; Mt 10:35–37 Mt 12:46–50 Lc 9:59–62