L a v i d a en c o m uni d a d 79 los niños al guiarlos en su camino a la adultez. Cualquier persona que trata de forzar o ejercer poder sobre el alma de un niño o niña comete un grave pecado. El castigo corporal en cualquier forma está prohibido. 102 Donde sea posible, nuestras comunidades manejan sus propias guarderías y escuelas primarias. Las escuelas del Bruderhof buscan proveer a cada niño de una niñez feliz y constructiva, educándolo de manera integral; esto incluye instrucción académica rigurosa; artesanía y habi- lidades prácticas; canto y artes; juegos no estructurados y deportes; y la experiencia de la naturaleza. Además de esto, se estudian historia y literatura de una manera que traza las conexiones a través de los siglos y las culturas. Nuestras escuelas enfatizan el respeto, la autodisciplina y una fuerte ética de trabajo. Pero lo más importante es que los niños desarrollen su capacidad de amar, cuidar y servir a otros. 103 La adolescencia y la juventud, al igual que la niñez, tienen sus propias cualidades dadas por Dios. Una comunidad- iglesia, así como cualquier otra sociedad humana, necesita la exuberancia desorganizada de la juventud y debe acogerla, de lo contrario, la comunidad perderá la flexibi- lidad y vitalidad necesaria. Nunca debemos obligar a los jóvenes a actuar como si fueran adultos maduros, sino que debemos ayudarlos a enfocar su entusiasmo de forma cons- tructiva. Tenemos que capacitarlos para que desarrollen sus propias convicciones y, siempre y cuando sean sinceros y respetuosos, permitirles expresar sus pensamientos, aun cuando esto provoque situaciones incómodas o inusuales. Mt 18:5–7 1 Tim 4:7–8 2 Pe 1:5–9 1 Jn 2:12–14; Ecl 11:9; 12:1 1 Tim 4:12; Jr 1:6–7