L a v i d a en c o m uni d a d 83 del calendario de la iglesia con festividades especiales: Adviento, Navidad, Semana Santa y Pascua, Ascensión y Pentecostés. Cada una de las comidas que compartimos con espíritu de acción de gracias adquiere un significado profundo por medio del ejemplo de Cristo. Él comió y bebió con despre- ciados y pecadores, alimentó a los cinco mil, y partió el pan con sus discípulos en señal de amistad. En la Escritura él habla de su deseo de estar con nosotros así mismo: «Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo». De esta manera, nuestras comidas en comunión pueden convertirse en festividades consagradas de comunidad. Ellas señalan la meta de nuestra esperanza: la venida del reino de Dios. Jesús habló de este día como la fiesta de bodas a la que todo el mundo es invitado. Como se describe simbólicamente en el libro de Apocalipsis, esta fiesta será una enorme reunión de todo pueblo y nación para celebrar el triunfo del amor y la justicia de Dios: «Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya!, porque el Señor, nuestro Dios Todopoderoso, reina. Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero». Mc 2:13–17; Lc 14:12–24 Jn 6:1–15 Jn 21:1–14 Ap 3:20 Mt 22:1–14 Ap 19:6–7