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Fe y valentía van de la mano

viernes, 02 de octubre de 2020 por

La valentía se define como la capacidad de enfrentarse a una situación que presenta un peligro inminente, real o supuesto. En el mundo de hoy, hay mucho que puede asustarnos, por ejemplo, la enfermedad, la violencia, la inestabilidad en el gobierno o lo que sea. Por eso, necesitamos tener fe y coraje. Hay muchos ejemplos de personas valientes en la Biblia —como el profeta Daniel, que fue tirado a los leones por el rey de Babilonia y sobrevivió confiando en Dios—, pero hoy quiero traer algunos ejemplos del siglo XX, antes de volver sobre una reflexión final del Nuevo Testamento.

ValentiaEmbedJohn Lewis con Barbara Lee en Selma, Alabama, EE. UU.

El primer caso es el de un hombre que falleció este año en Estados Unidos, John Lewis, que dedicó su vida a la lucha contra la desigualdad entre blancos y negros. Fue muy amigo de Martin Luther King en los años sesenta. Durante su vida, Lewis recibió amenazas y mal trato por personas, a quienes no les gustaba lo que él estaba haciendo. Por ejemplo, al participar en la marcha de Selma a Montgomery, la capital del estado de Alabama, Lewis iba al frente de seiscientas personas, marchando contra las políticas injustas en el sistema electoral que perjudicaban a los negros. Justo después de que los manifestantes cruzaron un puente, la policía nacional los atacó con bastones y gas lacrimógeno, y John Lewis sufrió una fractura en su cráneo. Pero solo dos días después, se reunieron para marchar otra vez. En mi opinión, esto demuestra mucho coraje de parte de Lewis y de los demás. En su vida, Lewis fue arrestado cuarenta veces en su trabajo por la justicia social y en cada situación, predicó la no violencia y la paz, cosa que también requiere mucha valentía.

Otra persona valiente que considero un buen ejemplo fue Edith Cavell, una enfermera británica quien sirvió para la Cruz Roja durante la Primera Guerra Mundial. Atendió con cariño a muchos soldados heridos, sin importar de qué bando eran. También ayudó, a lo largo de varios años, a doscientos soldados aliados a escaparse; una vez descubierta, los alemanes la tomaron presa y la ejecutaron. Poco antes de su muerte, escribió una carta a sus compañeras de enfermería, que decía: “Les he dicho que la devoción les dará verdadera felicidad y que saber que han hecho todo su deber con sinceridad, ante Dios y ustedes mismos, será su mayor apoyo en los momentos difíciles de la vida, incluso al enfrentarse con la muerte”. Así que, en un periodo tan difícil de su propia vida, Cavell nunca dudó de su decisión de ayudar a otras personas y siguió su corazón, sin pensar en su propia seguridad. Debemos recordar lo que dice Jesús en Juan 15:13: “Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos”.

ValentiaMainEdith Cavell, 1910

Volviendo a tiempos antiguos, el versículo que acabo de citar me recuerda a los cristianos primitivos del siglo I, que muchos se convirtieron en mártires. Al considerar el ejemplo del apóstol Pablo, se ve que valentía y fe van de la mano. A él no le importaba si tenía que sufrir, hasta al punto de morir, porque estaba lleno del espíritu de Dios. Sintió gozo al sacrificarse por Jesús y escribió sobre el tema varias veces. Reflexionemos sobre este extracto de 2 Corintios 6:3-10:

Por nuestra parte, a nadie damos motivo alguno de tropiezo, para que no se desacredite nuestro servicio. Más bien, en todo y con mucha paciencia nos acreditamos como servidores de Dios: en sufrimientos, privaciones y angustias; en azotes, cárceles y tumultos; en trabajos pesados, desvelos y hambre. Servimos con pureza, conocimiento, constancia y bondad; en el Espíritu Santo y en amor sincero; con palabras de verdad y con el poder de Dios; con armas de justicia, tanto ofensivas como defensivas; por honra y por deshonra, por mala y por buena fama; veraces, pero tenidos por engañadores; conocidos, pero tenidos por desconocidos; como moribundos, pero aún con vida; golpeados, pero no muertos; aparentemente tristes, pero siempre alegres; pobres en apariencia, pero enriqueciendo a muchos; como si no tuviéramos nada, pero poseyéndolo todo.

Nosotros también debemos tener esta valentía y coraje, aún en este tiempo difícil de cuarentena y enfermedad.Aquí vemos que, en todas sus privaciones o tiempos de prueba, Pablo mantenía una actitud de agradecimiento y alegría, porque él tenía una gran visión para todas personas. El momento de conversión a apóstol de Cristo lo cambió por completo, y con mucha valentía siguió proclamando el nombre del Señor hasta el momento de su martirio. Creo que John Lewis y Edith Cavell habrían adquirido fuerza de su ejemplo y de sus palabras, incluso del extracto citado arriba. Las historias de los dos seguramente reflejan la misma actitud que tenía Pablo.

Así pues, nosotros también debemos tener esta valentía y coraje, aún en este tiempo difícil de cuarentena y enfermedad. También tenemos que mantener nuestra fe y apoyarnos mutuamente en cuanto podamos, para que nadie pierda la esperanza. Nuestra confianza es en el Señor y él va a guiarnos en todo.

Citas bíblicas de la Nueva Versión Internacional.

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