Vida en comunidad

Carta a una amiga

Las mujeres en la comunidad Bruderhof

viernes, 14 de enero de 2022 por

El texto que sigue es una carta de Leslie a una amiga en respuesta a sus preguntas sobre el lugar de las mujeres en el Bruderhof: ¿pueden ocupar posiciones de liderazgo y ejercer autoridad? ¿Por qué visten de manera tan diferente? ¿Están realmente en situación de igualdad?

Querida Elizabeth:

Gracias por tus preguntas; me han dado una muy buena oportunidad para reflexionar.

Cuando pienso en cómo concebimos la relación entre hombres y mujeres en nuestra comunidad, creo no lo llamaría exactamente «doctrina», es decir, una concepción teológica muy elaborada. Lo veo más como una búsqueda en línea con los textos de la Biblia, tratando de descubrir el espíritu del propósito de Dios con respecto a los hombres y las mujeres.

Los hombres y las mujeres, aunque diferentes, han sido creados para ayudarse mutuamente a cumplir el propósito de Dios. Juntos expresan la imagen plena de Dios. El fundamento de todas nuestras relaciones en la comunidad es, ante todo, nuestra entrega incondicional a Dios, el ponernos por completo en sus manos –parafraseando a Pablo: entregándonos primero al Señor y luego a la iglesia (2 Co. 8:5). Y también, la descripción de Jesús en Filipenses: aun siendo Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se hizo siervo de todos (Fil. 2:6-7). Sin importar cuál sea nuestro rol o responsabilidad, esta es la actitud que todos, hombres y mujeres, debemos tener unos con otros.

WEmbedLa autora y su esposo, Charles.

Este es el punto de partida. Si nos hemos entregado por completo a Dios, entonces podemos aceptar los riesgos del servicio y el sometimiento mutuos. Este es nuestro llamado común, válido tanto para los hermanos como para las hermanas.

Creo que Dios es un Dios de paz, por tanto, quiere orden en la iglesia. Así pues, en cada área de la vida comunitaria alguien debe encargarse de supervisar el trabajo, sea en la cocina, la oficina o la granja. A la vez, todos somos responsables del cuidado de la comunidad, pero reconocemos que en áreas de servicio específicas necesitamos una persona que asuma el liderazgo. Este rol debe desempeñarse con humildad y reflejar la relación de Cristo con la iglesia; implica sacrificarse con humildad a fin de que otros lleguen a obedecer y someterse a la voluntad de Dios. El verdadero liderazgo fortalece el amor y la unidad. Si bien les pedimos a los hombres que guíen a la familia y sean los líderes espirituales en la iglesia, en ambos casos, la tarea se realiza en equipo entre el esposo y la esposa; no entendemos ni ejercemos el liderazgo como una expresión de mayor poder o para tener autoridad sobre los demás. La verdadera autoridad reside en nuestro sentimiento unánime con respecto a la voluntad de Dios.

Creo que precisamente lo que la mayoría de la sociedad le reprocha al patriarcado es la concepción unilateral de la autoridad y el abuso de poder. Los conflictos y el sufrimiento emocional tan frecuentes entre hombres y mujeres desaparecen cuando colocamos la Cruz en el centro. Si un grupo de personas deciden formar una comunidad para vivir juntas en libertad, esa nueva vida debe basarse en la disposición a renunciar a prerrogativas personales y servirse unos a otros. (Entiéndeme bien; ¡todos nos esforzamos cada día para renunciar a nuestras prerrogativas personales! Es posible que nos empecinemos en una discusión, que tengamos opiniones encontradas, intereses personales, etc., pero seguidamente debemos esforzarnos hasta alcanzar la paz y lograr una actitud semejante a la de Cristo).

Una cosa queda clara: nuestra comunidad no considera que las mujeres sean «menos» que los hombres; los hombres y mujeres juntos expresan la imagen de Dios. A la hora de encomendarles tareas a hombres y mujeres pesan mucho más cuestiones prácticas y las habilidades personales que si la persona es hombre o mujer.

Nos preocupamos por honrar y proteger la maternidad. Nuestra organización del trabajo comunitario tiene en cuenta el embarazo y el cuidado de los niños. No obstante, como trabajamos juntos y juntos criamos a nuestros hijos, las mujeres pueden ser madres a la vez que realizan otras tareas significativas en compañía de otros adultos. Desde el comienzo mismo de nuestra comunidad, en los años veinte, las hermanas tuvieron asegurada la igualdad de empleo sin tener que preocuparse por que los niños fueran una carga ni aceptar una reducción de salario.

En el área laboral, la formación profesional no está determinada por sexo. En sus comienzos, nuestras comunidades en Inglaterra y Paraguay vivían de manera rudimentaria, y algunos hombres trabajaban tanto en la panadería como en el lavadero por ser tareas de gran exigencia física. En nuestras escuelas, está previsto que haya maestros y maestras en todos los niveles, y tenemos parejas a cargo de la dirección y vicedirección. Hay hombres y mujeres profesionales en odontología, medicina y arquitectura. Cuando descubrimos habilidades y competencias, juntos como hermanas y hermanos en Cristo, tratamos de ponerlas al servicio de los demás.

En nuestras reuniones, las mujeres tienen igual responsabilidad que los hombres de hablar sobre cualquier tema que les preocupa o sobre el cual se sienten inspiradas. Como no tenemos sermones propiamente dichos, todos los miembros son responsables de compartir lo que sienten en su corazón. Aunque se les pide a los hermanos que dirijan las reuniones y oficien celebraciones religiosas como bodas y bautismos, las mujeres siempre pueden expresarse con libertad en las reuniones. Su aporte a la vida espiritual de nuestra comunidad es tan necesario como el de los hombres.

(Guau, ¡larga respuesta a una pregunta breve!)

Pasemos al tema de la vestimenta. Nuestra manera de vestir fue adoptada décadas atrás, cuando nuestra comunidad mantenía una relación más estrecha con las colonias huteritas en Canadá y en Dakota del Norte y Sur. En el presente, ya no tenemos una relación formal con los huteritas, pero las hermanas continuaron vistiendo de la misma manera, en parte debido a la sencillez de la confección y también por tener muchas otras cosas en que pensar. No se trata de no poder o no querer cambiar; de hecho, hace un par de años decidimos que el pañuelo en la cabeza sería opcional.

Creo que cada una de las hermanas ha encontrado sus propias razones para vestir como lo hacemos con convicción; sé que yo tengo mis razones. Sin embargo, eso no significa que repruebe otras maneras de vestir o las considere no cristianas. Creo que lo esencial es la sencillez, el respeto por uno mismo y por los demás y una actitud reverente frente a Dios, y esto vale tanto para las hermanas como para los hermanos.

Bueno, ¡esto ha sido más que suficiente! Si me he olvidado de algo, no dudes en volver a escribirme. Tus preguntas francas y directas son siempre bienvenidas.

Un saludo afectuoso,

Leslie


Traducción de Nora Redaelli

Comments

¿Qué es el blog "Voces"?

Voces es un blog escrito por los miembros del Bruderhof. Trata temas que son importantes para nosotros, y para ti.

¿Qué es el Bruderhof? Somos una iglesia cristiana con comunidades en varias partes del mundo. Nuestro objetivo es amar a nuestro prójimo y compartir todo, para que la paz y la justicia se hagan realidad.

Descubrir más sobre el Bruderhof

Recommended Readings

View All

Quizá podría gustarte

View All Articles
View All Articles