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Vida en comunidad

Corazón compasivo, clave para vivir en comunidad

jueves, 20 de enero de 2022 por

Desde hace unos meses he estado viviendo en una pequeña comunidad en la ciudad Albany, Nueva York, haciendo compras, yendo a pasear en el parque y participando con la ciudadanía. He encontrado aspectos positivos, pero también he encontrado ira, soledad, desconfianza y muchos otros aspectos negativos que afectan a uno por dentro. Te vuelves insensible, cínico, apático... y la existencia se complica. De ahí que tantas comunidades alternativas se desquebrajan rápidamente.

Cuando estuve en Possibility Alliance, Missouri—en ese entonces era una comunidad muy popular y vibrante (actualmente viven en Maine),— su líder, Ethan Hughes, pidió a los jóvenes presentes que hicieran una fogata para reunirse con mi mujer y conmigo. ¿Por qué? Por el hecho de que casi todas las comunidades alternativas parecen desintegrarse en pocos años y la nuestra, rebasa los cien. Los treinta y pico de aspirantes, con edades que comprendian entre los dieciocho y los cuarenta años, se unieron a nosotros para una intensa velada de preguntas sin interferencias de teléfonos o linternas, únicamente el fuego de la fogata y la Vía Láctea en el cielo; fue maravilloso.

Bruderhof kids playing Fotografía de Darius Clement

Nosotros, que vivimos en comunidades que han perdurado (al igual que todos los demás), también tenemos que ver a lo que es clave de una verdadera comunidad. Incluso las comunidades que aparentan ser armoniosas y donde no existe la propiedad privada, como en la nuestra, pueden por dentro presentar vacío, división y falta de convicción. Sí, se requiere inspiración en cada comunidad para reflejar paz.

Mi experiencia con "comunidades en la línea de batalla" inmersas en las ciudades y lidiando constantemente con un mundo fragmentado, me reveló la importancia de evitar ser insensible interiormente, es decir, tener un corazón endurecido por el miedo y el rencor. En el Bruderhof nos gusta decir que una comunidad vibrante y con visión a futuro debe vivir conforme al mismo Espíritu que motivó a los primeros cristianos a compartir todas las cosas en común. Eso es verdad, simplemente, se trata de evitar que el corazón se convierta en piedra.

Un corazón dócil no significa tener músculos y cabeza débiles. Se trata de la libertad interior que perdona con frecuencia y está dispuesta a pedir perdón. En comunidad, buscamos con facilidad mantener una forma de vida a la que estamos acostumbrados, y lo hacemos por nuestra propia cuenta, en vez de abrirnos a un poder superior. El resultado es desánimo y nos preguntamos: ¿qué es lo que anda mal? Y por supuesto, lo que anda mal es tratar de confiar solo en nosotros mismos. Abrirnos al poder de Dios despeja el camino, trae alegría y más comunidad.

Entonces, cuando mi mujer y yo regresamos a casa alumbrada por una vela, después de tres horas alrededor de aquella fogata en Missouri, nos dijimos: " ahora entiendo porque fuimos ".

Veo en mi recuerdo lo mucho que aprendimos y lo mucho que nos impactaron allí las preguntas que hicieron personas serias, sinceras y vibrantes. Nos preguntaban cuál era su llamado y qué hace posible una comunidad duradera. En pocas palabras dijimos que se trata de: "una renovación personal en lo interior". No importa dónde nos encontremos, debemos evitar el enejo y la apatía, "vivir vidas paralelas para sostener una comunidad". No funciona, ni es el llamado de nadie. En cualquier lugar la vida no es fácil, sin embargo, la verdadera comunión que lleva a formas radicales y asombrosas puede empezar en el corazón de una persona ahora mismo. Como describe la Biblia en cuatro diferentes lugares: El Señor puede remplazar nuestro corazón de piedra por uno dócil y sensible. Esta es la verdadera libertad, no la libertad legal de los derechos humanos; sino libertad eterna, que nadie puede arrebatar. Es así que la comunidad y el cuidado; la justicia y la alegría a la que conlleva, se originan al ser libres, y no al contrario. Un corazón que escucha encontrará el camino. Pese a que una comunidad puede ser algo insólito en un mundo tan dividido, hay esperanza, igual que para la paz universal, la justicia universal. ¿Por qué? Porque la respuesta es muy sencilla. No es fácil, pero es sencilla.

Eve Merriam (1916-1992), poeta y escritora estadounidense, dijo una vez: "Sueño con tener un hijo que pregunte: "Mamá, ¿qué era la guerra?". Ese sueño asombroso depende de que cada uno de nosotros mantenga un corazón compasivo y libre, sin amarguras. Se requiere comunicar, ser abierto, hacer preguntas, ya sea con un pastor o con un consejero. Por otro lado, el chismorreo lleva a la ruina a toda relación, y más aún en una comunidad. Embotellarse en preocupaciones, tampoco ayuda.

Observemos a los niños como ejemplo: su honestidad es bárbara pero su compasión es increíble. Una comunidad es, al fin y al cabo, una cuestión del corazón. Es tuya, si por dentro tu corazón es compasivo, libre de rencores y ansiedades. La forma es secundaria y no importa cómo sea, cambiará con el tiempo. En definitiva, todo problema y pregunta tiene la misma respuesta: no en redefinir lo que es malo, ni hacer menos las cosas, sino en la actitud de perdonar que reemplaza la amargura y violencia que la originó. Únete a la lucha por un mundo de alegría, dejando que viva en uno mismo.


Traducción de Carlos R. González Ramírez

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