La base de nuestra fe

Nuestra vida en común está fundada en Jesús, el Cristo e hijo de Dios. Reconocemos la autoridad de la Biblia sobre todos los aspectos de nuestras creencias y nuestra vida y afirmamos la regla de la fe señalada en los Credos de Los Apóstoles y de los Nicenos. Estamos particularmente influenciados e inspirados por los capítulos 2 y 4 de los Hechos del Nuevo Testamento y el Sermón del Monte, que nos dirigen a adoptar la vida comunal y el servicio a los demás durante toda la vida. Deseamos permanecer fieles a este llamado a nuestras vidas. 

Fundado en 1920 en Alemania, el Bruderhof (“lugar de hermanos” en Alemán) tiene sus raíces en la tradición Anabaptista de la Reforma Radical en Europa. Practicamos el bautismo de adultos. También somos pacifistas y objetores de conciencia. Aunque amamos nuestros países y a nuestros compatriotas, nuestra fe trasciende las afiliaciones políticas y nacionalistas.

A group of people walk down a country road

Otros movimientos religiosos derivados de la tradición Anabaptista incluyen los Menonitas y los Amish. Nosotros sin embargo, somos más similares e inspirados por los Hutteritas del siglo XVI, quienes compartieron una comunidad de bienes y buscaron vivir en amor de hermandad  fraternal.

El Bruderhof no quiere una religión que busque el futuro de la humanidad solo después de esta vida en la tierra y que, por lo tanto, satisface a las personas con mera espiritualidad. La humanidad necesita ayuda aquí y ahora. Al cumplir los mandamientos prácticos de Jesús, sentimos que estamos haciendo lo que podemos para que avance el Reino de Dios aquí en la Tierra.

 

Algunos de nuestros textos bíblicos guía:

“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Sobrevino temor a toda persona, y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas: vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. ”

“La multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma. Ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. Así que no había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el producto de lo vendido y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.”

“Pero no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.”

“Viendo la multitud, subió al monte y se sentó. Se le acercaron sus discípulos, 2 y él, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.”