Bolsa en común y propiedad compartida

Ninguno de nosotros posee nada personalmente, y nuestra propiedad comunal no pertenece a nosotros como grupo sino a la causa de Cristo. Una vez que alguien ha decidido convertirse en miembro, todas sus cosas y herencias son otorgadas libremente a la comunidad-iglesia. En cambio, a todos se les suplen todas las necesidades como la comida, el alojamiento y el cuidado de la salud. Los miembros generalmente trabajan para la comunidad y dentro de la misma, pero ninguno de nosotros recibe un salario, remuneración o asignación. En nuestros hogares y nuestra vida diaria, tratamos de vivir frugalmente y de dar generosamente, evitar el exceso y mantenernos sin ataduras al materialismo. En estas formas prácticas buscamos dar testimonio de que, bajo la dirección de la iglesia, todo lo que tenemos está disponible para cualquiera que lo necesite.

Vivienda

La vivienda típica es en edificios de apartamentos, donde a cada familia se le asigna su espacio de vivienda y habitaciones. Todo el mundo tiene los mismos muebles básicos; la mayoría de las áreas de estar contiene una mesa y sillas, un sofá sencillo y un área de cocina. Los miembros solteros usualmente tienen una familia asignada para su mutuo apoyo, en cuyo caso la persona soltera tiene su propia habitación pero comparte el espacio de vida familiar y las actividades familiares. Muchas de las comunidades más grandes tienen edificaciones comunes, como un salón comedor, lavandería y escuela primaria.

Bruderhof girl doing homework

Comidas

Varias veces por semana, todos nos unimos para una comida comunal. Consideramos las comidas comunales – disfrutadas al aire libre cuando se puede – como una parte importante y alegre de la vida en comunidad–iglesia . A menudo vienen visitantes a comer con nosotros, especialmente en la cena de los sábados. En la hora de comer, puedes oír cantos grupales o lectura de cuentos. Es alrededor de las comidas comunales que celebramos también las ocasiones tales como los cumpleaños, aniversarios y en los días festivos, tales como el Día de Acción de Gracias, la Navidad y la Pascua. Cada vez que nos unimos para comer es un momento de acción de gracias y de compañerismo.

Vestimenta

Al igual que en otras tradiciones religiosas cuyos miembros se ponen batas, hábitos u otras vestimentas, el Bruderhof tiene un estilo distinto de vestimenta modesta y utilitaria. Los hombres usan pantalones y camisas simples. Las mujeres usan faldas largas y pañuelos en la cabeza. Existen muchas razones por este estilo que también brinda múltiples beneficios. Nos permite no tener que pensar sobre escoger un atuendo, lo cual libera nuestra mente para otras cosas. La vestimenta, modesta y simple, ayuda a remover la competición y sexualización que la moda puede causar.  La misma vestimenta también nos da una sensación de solidaridad el uno con el otro -  es una señal externa de que todos estamos en el mismo camino de discipulado.

Individualidad

Mientras que compartimos todo lo que tenemos los unos con los otros, rechazamos cualquier intento de que las personas sean uniformes. Todos tenemos la misma igualdad de valor pero debemos ser libres para ser nosotros mismos. Somos llamados para servir a Dios y al prójimo con los dones y los intereses que Dios nos ha dado a cada uno. Algunos miembros son llamados a enseñar, algunos a proclamar el evangelio, algunos a alabar a Dios a través de la música y el arte. Ejercemos nuestros dones a través de nuestro trabajo dentro de la comunidad, pero también hay bastante tiempo para explorar y nutrir actividades individuales. Los intereses de los miembros incluyen la jardinería, la escritura, pintura, alfarería, trabajo de la madera, piano, elaboración de cerveza, apicultura, y la pesca. Cuanto más originalidad hay entre nosotros, tanto más dinámico será nuestro compañerismo. 

An image of a Bruderhof artist drawing a picture at a table