Familia

Cómo hacer que los hijos colaboren con la limpieza

miércoles, 30 de junio de 2021 por

Era lunes, temprano en la mañana, y ahí estaba yo, arrodillado frente al inodoro, sintiéndome horrible. Aun después de terminar, permanecí en esa posición un par de minutos más porque el malestar me impedía levantarme. Sabía que no podía culpar a nadie sino a mí mismo por haberme excedido una vez más; tal parece que nunca aprendo. Y si he de ser sincero, probablemente volveré a hacerlo. Déjenme explicarles: los lunes es mi turno de limpiar el baño antes del desayuno, y esa mañana tenía una distensión muscular en la espalda consecuencia de haber pedaleado 30 km hasta la costa el día anterior.

Limpiar la casa. Veamos qué se puede decir… En efecto, los domingos de tarde es cuando hacemos limpieza a fondo de la casa, en familia: Olivia, nuestros dos hijos mayores y yo. Los varones friegan el piso de la cocina y yo suelo encargarme de barrer y limpiar el living comedor. Es una de esas tareas que a todos «nos encanta odiar»; hay quejas y lamentos, pero en realidad lo disfrutamos bastante. Me gusta ver los muebles levantados y el piso libre de Legos, bloques de madera, papeles, pegamento y restos de pretendidas creaciones artísticas; los varones baldeando la cocina, la radio encendida, la sensación placentera de haber completado la semana. Lo hemos hecho durante tanto tiempo que incluso las protestas de los varones se han vuelto una reacción casi mecánica; una cuestión más de forma que de fondo.

CleaningEmbed1Los hijos del autor limpian en una noche de verano

La decisión de enseñarles a nuestros hijos a limpiar (sí, también limpian el baño), además de preparar el desayuno y ordenar sus cuartos, no fue por simple pereza de nuestra parte, aunque debo reconocer que ahora resulta difícil imaginar cómo nos arreglaríamos sin ellos. A lo largo de los años hemos conocido muchos jóvenes que parecen incapaces de darse cuenta de que hay algo para hacer y decidirse a hacerlo, que se sientan tan tranquilos en el sofá a leer una revista mientras nosotros corremos de un lado a otro intentando contener el ajetreo de una familia en constante actividad. Soy plenamente consciente de que así era yo de joven –a pesar de los esfuerzos de mis padres–, y no sé cómo se comportarán nuestros hijos cuando ya no vivan con nosotros, pero lo estamos intentando.

Varias personas nos han preguntado cómo logramos que nuestros hijos limpien; la pregunta me resulta desconcertante. Nuestros hijos son maravillosos y muy disfrutables pero no diría que son particularmente atentos, trabajadores o dóciles. Tampoco creo que nuestro trabajo como padres haya sido particularmente bueno. Es verdad que contamos con el apoyo de la comunidad que nos rodea: maestros, abuelos y vecinos que nos cuidan y hacen su aporte (aporte que, en ocasiones, despierta en nosotros un instinto defensivo al estilo «leona con sus cachorros»). Solo diré que a los más pequeños les encanta ayudar –nuestro hijo de cuatro años disfruta su tarea de limpieza matinal– y nosotros hemos tratado de mantener vivo su entusiasmo, aun cuando la participación de los más pequeños siempre enlentece el trabajo. 

kids cleaning

Después de todo, es fácil ver las cosas que no están bien en el mundo, es fácil entusiasmarse con una causa, pregonar eslóganes, denunciar sistemas. Es fácil amar a la humanidad. Es fácil disculparnos por lo que hicieron nuestros ancestros (en mi caso, alemanes y sí, siento culpa). Es mucho más difícil cederle el asiento a una persona mayor, lavar los platos del vecino, limpiar lo que uno no ensució. De hecho, ya es bastante difícil limpiar lo que uno mismo ensució. A medida que pasan los años, descubro que me preocupan mucho menos las cosas extrañas o disparatadas que la gente cree y mucho más sus acciones concretas –si en su interacción real con otros seres humanos muestran mucho, poco o nada de interés. Por mi parte, me gustaría ser recordado como alguien que hizo algo bueno por los demás. Un encargado de la limpieza con un corazón de oro; algo por el estilo.

En cualquier caso, parafraseando lo dicho por el Primer Ministro británico sobre su actual determinación de salir a correr: si arrancas el lunes de mañana doblado de dolor limpiando un inodoro, es difícil imaginar algo peor que pudiera ocurrirte durante la semana.


Traducción de Nora Redaelli

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Ian Barth

Ian Barth vive en la comunidad Darvell en Sussex Oriental, Reino Unido.

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