Seguir a Jesús

¿Qué es un anabaptista?

jueves, 04 de noviembre de 2021 por

En las pocas ocasiones que alguien me pregunta si soy católico o protestante, les digo: “En realidad, ni una ni otra, soy anabaptista”. Y esto habitualmente provoca que me vean con extrañeza, algo que no es ninguna sorpresa pues “anabaptista” no es una palabra familiar. Sin embargo, es una verdadera lástima que un movimiento que literalmente cambió el rumbo de la historia no sea más conocido, sobre todo, entre cristianos.

En 1525, Conrad Grebel, Felix Manz, George Blaurock y otros más, se bautizaron uno al otro, en la casa de la madre de Manz en Zúrich, Suiza. Esto podría parecer insignificante, pero este sencillo suceso rompió el milenario vinculo Iglesia-Estado, y puso en marcha un avivamiento que se extendió por toda Europa, y se considera el comienzo de lo que llegó a conocerse como anabaptismo.

En la actualidad hay alrededor de cuatro millones de anabaptistas en el mundo. Entre ellos se encuentran: menonitas, amish, huteritas, la iglesia de los hermanos, bautistas alemanes y los miembros de muchos otros grupos, incluido el Bruderhof, una manifestación posterior del original movimiento anabaptista. Imaginarse carretas impulsadas con caballos, personas que visten tirantes y sombreros de paja, es una pequeña parte. Hoy en día, hay más menonitas en el Congo que en Canadá. Dos tercios de los anabaptistas viven en África, Asia y América Latina. ¿Qué es lo que ha pasado entre los años transcurridos desde Conrado Grebel hasta hoy? Pues, bastante.

 

dove art

En breve, los anabaptistas se diferenciaban de otras iglesias, porque creían (y siguen creyendo) que los cristianos deben ser libres para vivir de acuerdo con su convicción, aunque esto signifique quebrantar las leyes del país donde viven. Obviamente, esta actitud los hizo entrar en conflicto con príncipes, reyes y otras autoridades. Pero, ¿qué fue lo que se negaron a cumplir? Fuera de un grupo que sí fue violento, los Münsteritas, y que tuvieron un triste final, los anabaptistas rechazan participar en cualquier tipo de violencia, por lo que no se unían al ejército ni pagaban impuestos que financiaran la guerra. Como era de esperar, esto enfureció a la nobleza. Además, se negaron a bautizar a sus bebés, señalando como su testimonio la Biblia recién traducida al alemán, donde se indica que los creyentes debían ser bautizados como adultos. Esto a su vez enfureció a las autoridades tanto católicas como protestantes.

Debido a estos dos puntos de desacuerdo con la sociedad en general, los anabaptistas fueron perseguidos de un reino a otro, estableciendo comunidades para después desarraigarse y mudarse de nuevo. Se esparcieron por Alemania, Austria, Países Bajos, Moravia (actualmente parte de la República Checa) y otros lugares, e incluso influyeron en la iglesia bautista que estaba en sus inicios en Inglaterra. Debido a las continuas persecuciones, muchos anabaptistas emigraron a Norteamérica: primero los amish y los menonitas en el siglo XVIII y después los huteritas en el siglo XIX. Mientras tanto, los esfuerzos misioneros (especialmente de los moravos y los menonitas) llevaron a los anabaptistas a los rincones más lejanos de la tierra.

Pero entonces, ¿cómo fue que cambiaron la historia los primeros anabaptistas? En principio, debemos agradecerles por haber restaurado el bautismo de adultos (sacramento que se practica actualmente en varias iglesias protestantes); agradecerles por el ejemplo de la libertad religiosa, algo muy importante para ser cristiano de cualquier confesión, así como para personas de otras creencias. Podemos agradecerles por reestablecer la no violencia cristiana, agradecerles por insistir que la conciencia es más importante que las leyes de un país, por tener la valentía de rechazar la moda para vivir y vestir con sencillez, por haber fomentado comunidades que se centran en la familia, en lugar de permitir ingresar solo a hombres y mujeres solteros, por practicar realmente la justicia del reino, al compartir lo que se tiene, tal como describe la Escritura (Hch 4:32-36). Todo esto ha cambiado la historia más de lo que uno pueda imaginar, y continuará haciéndolo.

Además de estas importantes aportaciones, los anabaptistas también han contribuido con ideas muy buenas y prácticas. Entre ellas se encuentran los levantamientos de graneros de los Amish, las colchas estampadas de colores, la estrella morava, no necesitar de un edificio como iglesia, y celebrar reuniones de culto en espacios abiertos, “la creación de Dios”.

Si alguien le hubiera dicho a Conrad Grebel que en quinientos años sus acciones serían de inspiración para que los cristianos en África, devastada por la guerra, pudieran mantenerse fuertes frente a la persecución, ¿qué habría dicho? Tal vez: “¡Alabado sea el Señor!”.

Así pues, la próxima vez que alguien te pregunte si eres católico o protestante, podrías explicar que hay otra opción. Esto podría dar lugar a una conversación interesante.


Traducción de Carlos R. González Ramírez

No pierdes nuestra serie de videos sobre el anabaptismo (en inglés con la posibilidad de habilitar los subtítulos automáticos en español)

Comments

¿Qué es el blog "Voces"?

Voces es un blog escrito por los miembros del Bruderhof. Trata temas que son importantes para nosotros, y para ti.

¿Qué es el Bruderhof? Somos una iglesia cristiana con comunidades en varias partes del mundo. Nuestro objetivo es amar a nuestro prójimo y compartir todo, para que la paz y la justicia se hagan realidad.

Descubrir más sobre el Bruderhof

Recommended Readings

  • Seguir a Jesús

    Las vísperas del Adviento

    viernes, 26 de noviembre de 2021 por Eberhard Arnold

    Leer más
  • Seguir a Jesús

    Insurrección

    viernes, 12 de noviembre de 2021 por Carlos R. Gonzalez Ramírez

    Leer más
  • Seguir a Jesús

    Vivir para Cristo en el mundo cotidiano

    viernes, 15 de octubre de 2021 por Coretta Thomson

    Leer más
View All

Quizá podría gustarte

View All Articles
View All Articles